por quizá la ùltima vez en mil años,
dibujaba en el sendero su infatigable refrán,
tantas veces como fuese necesario,
tantas veces como lo hizo en el sueño del diván
y en el último punto encuentra la última y única verdad
gritada desde siempre en los archipielagos de hielo
irritado por el hecho de no haberla entendido en avant
atenuada siempre un poco por el infatigable refrán
sufre el desecho y vuelve al silencio
oxidada y desgastada por el frío y el calor
opacada hasta la nada por una nueva distracción
pero entre el ensordecedor ruido del pasto quebrándose
y el próximo anuncio de la nueva verdad
el momento es idóneo donc waste it we shall not
me gustaría contarles de un hermoso refrán que dice
reza, sostiene, alega, explica, anuncia, vende
y por sobre todas las cosas, asegura:
Yo soy.
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